Mi río
Quiero saber todo sobre ti, te confesé. Hasta tu futuro. Insolente, sonreíste mientras respondías si mi merced deseaba alguna otra cosa. Pretendiste dejar claro que si hablabas conmigo sería porque lo deseabas, y no precisamente para contar más allá de lo que considerases estrictamente conveniente.

En la dirección de una barra arenosa se extiende el río que me hace ser, dueño y señor.
Una vez fui un mariscador. Fue esa ocasión en que fui un hombre y mis sentimientos se desbordaron hasta alcanzar el límite de lo inhumano. Ese instante coincidió con el dilema que planteé a mi creador. No existía forma viva o inerte que pudiese contenerme.
En lugar de destruir mi singularidad, me concedió la libertad. Consintió la existencia de mi desbordante torrente de emociones, armándome de poderosos brazos de agua que materializo en corrientes. Ya no existe el tiempo para mí. Los mecanismos en el albedrío de los hombres se me hacen tan claros que extralimitan la premonición. Raro es lo mundano que pueda sorprenderme.
Lamentablemente, desconozco mi propio futuro. Pese a que los navegantes no me son ajenos, aún resulta difícil decidir el permitirles vivir.
No importa la obra que hagan desde tierra, ni sus esfuerzos por dominarme. Mi voluntad está fuera de su alcance. Lo que una de mis corrientes no destruya en un instante, lo hará mi marea acompañada de su fiel consorte, el tiempo. Siempre ha sido así. Así logren reducirme a un débil hilo de agua, seguiré siendo río, poseeré corriente, tendré marea y horadaré mi camino. Incluso muerto, me llamarán río, aunque me descalifiquen por estar seco.
No trates de disminuirme con airadas o confortadoras palabras. No lo conseguirás, por más que lo desees. Recuerda, yo también fui hombre y también se me fue gente querida aquí. Más de las que podrás penar en cinco vidas.
Tampoco intentes dominarme. Pretender contener mi caudal en el dedal de tus deseos es inútil, como inútil es consolarme. Jamás volveré a ser hombre. Es una causa perdida tratar de, si te odio, que no te hiera, o si te amo, que no aprendas a amarme. Todo vendrá de las manos que me brindan mis corrientes y mareas.
Sólo me queda la duda acerca de si seré feliz cuando la tierra ceda y lo construido permanezca.
Referencias
URL para referenciasComentarios
-
Hola. Te devuelvo la visita. Tu blog es muy poético y profundo. Como tu río. Bellamente escrito aunque no para todos los públicos.
Yo soy prolífica porque para eso creé el blog, para comunicarme y llevo mucho tiempo de retraso, jajajaja! Besosninfasecreta — 16-08-2006 11:39:25
-
Estoy viendo que el rio es muy largo y ancho. ESpero un update del blog con ansia.
Doktor — 09-09-2006 11:54:57
-
Hola: me ha gustado mucho tu blog, suerte :)
mARCO — 21-08-2007 10:45:51