Piedra angular en un espacio por llenar
Tal día como hoy, hace diez años, durante el ciclo de competiciones hípicas de Sanlúcar de Barrameda, mis primos y yo brindábamos porque todos acabaríamos por realizar los estudios que deseábamos.
Yo me consideraba ingeniero por el simple hecho de haber logrado pasar con mi nota de corte. Por tres centésimas no logré entrar en Sevilla y me hube de ir a Málaga, hecho fortuito que no lamento en absoluto, pues esa experiencia me brindó la posibilidad de conocer a ciertas personas que me ayudaron a definirme tal como soy hoy. Mis amigos de Málaga.
Pero antes de pasar la selectividad y solicitar mi titulación debía tener claro qué quería estudiar. En parvulario quería construir a Mazinger Z. ¡Ojo!. He dicho construirlo, no pilotarlo. Durante el segundo y tercer ciclo de EGB lo que más me llamaba la atención era la informática. A decir verdad, sin internet y sin una visión global de todo el software libre vedados a mi pantalla y teclado, fui poco selectivo con los cursos que realicé.
Aunque durante las mañanas del verano ayudaba trabajando un poco, las tardes las dedicaba por completo a mi curso de MSDOS y WordPerfect 5.1. Otros trabajadores que disfrutaban de un horario a media jornada no dudaban en llamarme cuando se quedaban atascados con un «nene, ¿esto cómo se hace?».
Me incorporé al curso de MSDOS por la mitad y estudiando por mi cuenta (algo que luego se me daría bien en la universidad) logré una calificación de notable. Adoraba MSDOS. No quiero ni imaginar lo que hubiese ocurrido si en aquél entonces hubiese conocido Linux y me hubiesen dado un compilador como gcc.
Sin embargo recuerdo con más añoranza aún mi primer lenguaje de programación: «logosb, el lápiz de la tortuga». También recuerdo a esas grandes promesas de la informática, que no gustaban de cederme el teclado. Sin embargo descubrí mayor placer en ser la cabeza pensante. La profesora mandaba un ejercicio y yo lo hacía en el cuaderno. El programa que luego se probaba era mi programa y los aporrea-teclas no habían aprendido absolutamente nada ese día.
Considerarme el arquitecto de un programa para que luego lo escriban y comprueben otros, secretamente me hacía sentir más importante. En realidad yo estaba siendo el informático y ellos mis peones. Usuarios asustadizos incapaces de explicar un error en toda mi planificación, cuando la animación de la gran nave espacial que dibujé se iba al traste, a causa de un fallo en el cálculo de algún ángulo. Los aporrea-teclas eran felices con su clase de mecanografía y yo veía realizados mis planes.
En el instituto, sin embargo, se acercaba la hora de la verdad. Noté que se me daba bien y me gustaba escribir. Quizás era hombre «de letras» después de todo. Gracias a mi profesor de literatura de primero, decidí que quizás las letras no eran lo suficiente importantes para centrar toda mi atención.
En realidad fue un buen profesor de literatura que se preocupaba porque los tripitidores y pentatipitidores de la clase no fuesen expulsados del instituto y tuviesen un futuro diferente. En contra de su noble misión, tenía a un alumno muy cargante y aplicado, con mucho celo con la asignatura. Honestamente, debo reconocer que fui bastante insoportable. Lo siento, Vicente.
Sólo sé que si no tuviese esa facilidad, probablemente hubiese necesitado mucho más tiempo que el de una semana para escribir la documentación de mi proyecto de graduación. La expresión escrita es fundamental en ingeniería del software. Y la ingeniería del software, en buen grado, marca la diferencia entre ser un mero codificador y ser la mente pensante de la que hablaba antes, para coordinar un equipo, motivar y transmitir de manera clara y concisa ideas que han de ser unívocas y lo mejor definidas posible.
Si el lector inicia unos estudios relacionados con las ciencias de la computación o informática, que no se decepcione en los cursos superiores cuando descubra que la base de la informática es el lenguaje natural, empleado en la elicitación de requisitos.
En el curso anterior al COU (Curso de Orientación Univesitaria), tercero de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), quería hacer las licenciaturas en Derecho y Administración y Dirección de Empresas.
Aún no existían unidas como hoy en día, y desde luego no en las inmediaciones de Sevilla, como la Universidad Pablo de Olavide, donde dos años después entraría ese gran cerebro que es mi hermana.
Afortunadamente, se me cruzó un orientador que me dijo «¿en serio que vas a estudiar una y luego la otra? ¿Diez años -al menos- para obtenerlas? ¡Elige algo que te guste!». Una titulación universitaria puede llegar a ser sólo un poco peor que un matrimonio mal avenido. Conoces que tus padres están vivos cuando inicias tus estudios. Puedes solicitar beca. Pero no te engañes... el camino no es corto, ni fácil. Además es muy probable que tu realidad cambie. El tiempo pasa. Para todo y todos.
Me lancé a la aventura de estudiar informática sin importar donde fuese. Estaba tan convencido de lo que quería hacer, que no me importaba abandonar mi casa. Afortunadamente ya marché solo al extranjero cuando tenía dieciséis años. No dependía de la permanencia en el hogar de mis padres para desarrollarme estudiantilmente.
Por cierto, si se quieren tomar en serio unos estudios universitarios, no recomiendo una residencia de estudiantes. Siempre hay alguien que no quiere pegar palo al agua. Día 1: botellón de bienvenida. Lo peor es que fue mi piso el que la organizó. ¡Qué personajes!. Llamamos piso por piso a gente que, como nosotros, estrenaba las instalaciones.
Gracias a esa residencia tuve amigos como los que me ofrecieron un lugar donde quedarme a dormir a mi vuelta de la presentación del proyecto de Ingeniería Informática. Gracias Manuel, Azahara y Luismi.
Con mi compañero de piso de primer año, Manuel, aprendí que era un egoísta de mierda, además de un niñato consentido que no colaboraba en las tareas domésticas.
Con mi compañero de piso de segundo año, Andrew, eché mucho de menos a Manuel. Sin embargo con él viví mis primeras historias de noche, alcohol y chicas. Increíble Andy. Si hubiese pensado cómo sería mi ángel de la guarda, jamás lo hubiese imaginado como eres, ni tan distinto a mí. No dudo que siempre estarás ahí cuando más falta me hagas.
En Sevilla conocí a la persona con más desparpajo, caradura y saber estar de mi vida. Naturalmente hablo de mi colega Banyuken :D. Anda que no hemos recorrido kilómetros también juntos ¿verdad Banyuki?.
El recuerdo más feliz de las dos carreras fue durante la preparación y ejecución de la presentación de Ingeniería del Software de Gestión III. «El Campaña» dijo que parecíamos todos como enamorados (pero sin mariconadas ;-) ¿eh?). A Mario le temblaba el pulso durante la parte que acordamos que expondría él. Todos teníamos asignadas nuestras tareas y las hicimos bien.
El bueno de «er Migue» hizo un alto -probablemente en su siesta- para venir a verme a la estación de trenes de Jerez, antes de volverme para la Comunidad Helvética.
La imagen cuando nos repartimos las tareas. La imagen del instante en que comenzamos esa presentación. La imagen del profesor satisfecho, que nos puso la máxima puntuación. Antes de iniciar cualquier exposición en inglés las traigo a mi memoria. En ese momento podrían pedirme que invirtiese el sentido de la gravedad, porque me siento capaz de hacerlo. Casi me faltó el puro, morderlo esbozando una sonrisa y decir «me encanta que los planes salgan bien», para sentirme como el difunto Aníbal del Equipo A.
Unos nueve meses antes, aproximadamente, de mi ingreso en el CERN, retomé mi antigua amistad con Andy, quien me instó a echar la solicitud. «A ver qué pasa». Cuánto he vivido, cambiado y aprendido desde ese «a ver qué pasa». No sabes, Andy, las ganas que tengo de mostrarte, para que lo veas con tus propios ojos, el califato independiente de Sanlúcar de Barrameda. Ojalá te acepten también como staff en el CERN para que puedas ver realizadas las tareas que me viste iniciar. Todas. Ojalá el vino que nos dejaste con tu despedida te pudiese hablar, junto con el lago Lemans.
Hace una semana, tras pasar por dos colegios y otros tantos institutos, universidades, titulaciones y trabajos, volé de Suiza a Málaga para traer mi trofeo de guerra particular, cual integrante de triunvirato romano.
Un monolito de mármol blanco con los símbolos «II». La pieza fundamental y piedra angular. La que ha forjado mis puntos de vista para identificar fácilmente lo preciso y lo accesorio. Las actividades que merecen mi atención y las que no. Las sentimientos que tienen razón de ser y los que no. Las personas que merecen mi aprecio y las que no.
El final poco sentido del sueño y ambición urgentes de un chaval para el que sus estudios lo eran todo.
Una meta ardua que hubiese sido una experiencia completamente diferente de no haber contado con las personas que he relacionado más arriba, además de otras muchas que me han ayudado, dentro y fuera de la esfera universitaria.
El emblema supremo de mi grado: INGENIERO.
Y el INGENIERO ordenó el emplazamiento del monolito justo enfrente de la que sería plaza más emblemática, con especial cuidado de asegurar también lugar a otros distintos de sí mismo y a los que aún estaban por llegar.
Sentado frente a su escritorio de arquitecto, se rascó la sien. Con pulso más firme, dibujo la avenida que separaría su estudio de su creación, y que se extendía de derecha a izquierda. Una vía que ahora parecía llegar a ninguna parte y a todas.
Los trabajos en la plaza se habían desmandado un poco, apresurándose, por la incorporación repentina de personal.
«Son necesarios nuevos objetivos. ¿Qué tal si ahora, mientras invento el medio de transporte motorizado, encuentro mi nueva morada y construyo la plaza iniciada dos veces, me decido a construir un teatro?».
Referencias
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Inmenso este post, Paco. Me he emocionado al leerlo. Gracias.
Banyuken — 25-07-2006 11:47:13
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Que grande, yo también tengo muchos recuerdos de nuestros estudios, como esa caja de disquetes para descargarte el Kawa XD Enhorabuena y a seguir como hasta ahora.
PD: ISG3, "odio" al elfo... ;-)winfree — 26-07-2006 16:23:39
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Como se nota que no te fue esa práctica como a nosotros, David...
Banyuken — 27-07-2006 10:32:36
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Que champion eres tio
Uget — 28-07-2006 13:00:04
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Verdaderamente me he quedado sin palabras.
Mila — 09-10-2006 14:15:37
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Yo tambien, pero por la verguenza.
Que conste en acta que mis amigos Julio y Mila tambien me han dado un sitio donde dormir en Malaga!!!
No os menciono porque la dinamica del texto siguio un curso diferente.
Necesitaria escribir muchisimo texto para hacer justicia a todos los agradecimientos que debo. Mil disculpas.andandare — 09-10-2006 16:50:54