Reencontrar al paladín
Cierro los ojos y me traslado al lugar donde yacen tus restos, paladín. Poco antes de pisar la hierba, detengo mi gravitar. Apoyo en primer lugar el empeine de mi pie derecho. Quedo completamente de rodillas, a tu lado. Qué poco tiempo hace ¿verdad?. Apenas tres meses.
Me preguntan si olvidé las causas de tu muerte. Si la realidad del ahora, me impide apreciar el dolor del pasado. Jamás deberían hacerlo de nuevo. No cuando sólo el esbozar esas ideas, para escribir acerca de ello, ya causa dolor.
El día es caluroso. Todo lo caluroso que puede ser con un tímido sol envalentonado en un país como Suiza. Ahora luce espléndido.
Junto al lago, ya no brilla tu armadura. Está cubierta de hongos y herrumbre. Ahora es casa de otros. He vuelto a este lugar, pero no tengo intenciones de vestirla de nuevo. Ahora mi piel es más dura que cualquier aleación inventada por el hombre. Además, he pasado de una talla cincuenta y cuatro a una cuarenta y seis, casi. Definitivamente no me sirves.
Olvidé. Necesito encontrar. Antes lo tenía. Existía antes de orientar tu superdeterminación a objetivos más egoístas y enriquecedores personalmente. Objetivos más realistas y realizables. Algunos no muy sencillos. Pero ahora me da lo mismo, porque siguen siendo igual de realizables. ¿No te parece que así deshonro tu memoria?.
Como todos aquéllos que te conocieron, no te merezco. Quizás dí con alguien que no sólo te merece, sino que te está buscando. Sólo lo sospecho y todo lo que puedo hacer es conmoverme. Daré la oportunidad a que te encuentre. Aunque créeme. A mi pesar, aerá muy difícil. El cambio no sólo ha sido físico.
A esa persona le abruma la importancia y le desconcierta que de entrada no acceda a sus planes. Casi diría que le disgusta. Pero esa misma persona hasta ahora me ha ofrecido mucho más que aquellas que te atravesaron con estilete, a la altura de aquella zona de tu coraza que voluntariamente descubriste.
Comenzaría por detallar su sinceridad y franqueza o por la mínima expresión de respeto que siempre entendí como lógica, además de cívica, entre dos personas.
Veo que el amargor del desprecio y la falta de sinceridad siguen fluyendo paulatinamente en el amarillo que cae de entre tus bisagras. Las uniones que permitían a tu realidad ser inteligible. La que no podías comprender que fuese diferente. Luchabas constantemente por cambiarla y te engañabas pensando que estabas ganando.
A veces me pregunto cómo pudiste ser tan crédulo. Yo no lo sería jamás. Paso la mano por tu pecho. La superficie, otrora templada, pulida y reflectante, ahora es irregular. Debe ser totalmente corrompida antes de convertirse en sustrato de flora. Sé que sólo hay huesos bajo esa capa en descomposición. Pero entonces ¿porqué aún noto latidos?. Me aseguré que estuvieses bien muerto. Te lloré durante días.
Tu corazón sangrante sigue en el interior de tu traje y mortaja. No tiene carne que mantener, ni alma que lo respalde. Pero igual encuentra razones para seguir latiendo. Mi tacto puede quemar. Quizás debería calcinarlo cuando aún estoy a tiempo. O permitirle entrar dentro mío. Pero los dos sabemos que está bien donde está. Donde yo voy, él no puede seguirme y donde él está, no puedo contenerlo.
Te echo de menos, paladín. Pero no te puedo permitir adueñarte de mí una vez más. Esa misma persona me invita a renunciar a quien me hubiese gustado ser tras tu muerte. En cierta forma, está selectivamente sacando lo mejor de mí y exterminando uno a uno mis irracionales y despechados deseos de envilecimiento.
Esa persona me hace ver que es posible vivir sin desear ser alguien peor para no sufrir. La duda, que a ti te atormentaba, acerca de quién será no me preocupa demasiado. Tengo claro quién es conmigo y quién soy con ella.
El presente es suficiente.
Referencias
URL para referenciasComentarios
-
No olvides lo que el paladín te enseñó, lo que aprendiste de él. Lo malo, lo bueno... llegará el día en que lo sientas renacer, pero no te engañes, puede que ese día no llegue pronto. Al menos no te impacientes. A veces las cosas grandes se hacen esperar...
Banyuken — 24-07-2006 22:41:57
-
Conozco de gente a la que quiero a la que se les arrebató el tiempo para poder esperar.
Se me da muy mal esperar, pero muy bien respetar albedríos, Banyuken. Quizás esto último sea lo más desconcertante. Ahora bien, constantemente aprendo a tentar... como si hubiese compartido pupitre con el mismísimo diablo.
Quizás debí aprender más de él cuando tuve ocasión :P.Andandare — 25-07-2006 10:19:09
-
profundos comentarios.
Laura — 27-07-2006 12:24:59
-
Sí, tienen exactamente la dosis de profundidad justa para hacer de éste un blog poco visitado. :D.
Gracias por comentar. A los dos ;).Andandare — 27-07-2006 15:12:45