Espejismos de paraísos
Debería ver más el televisor y debería leer más periódicos. Debería hacer tantas cosas. Pero para olvidarme de vosotras debería vivir el día cuatro veces y así llenarlo de actividades que no dejen volar mi imaginación.
Ilusiones. Eso sois. En mi presente hago todo aquello que considero enriquecedor de algún modo. Vosotras, acechantes, no me perdéis ojo. Esperáis vuestra oportunidad para asaltarme. Contamináis mis sueños con imposibles, para haceros realidad con la claridad del día. Agasajáis mi ambición para comprometerme aún más.
Pero bien sé que sois todas unas mentirosas. Ninguna llegaréis a ser real. No al menos tal y como os conozco. Y os conozco demasiado bien. Aprovecháis la menor oportunidad. Me tentáis en la cornisa del templo para que os alcance. Yo proporcionaré facilidades para que surjáis cuando debéis y no cuando lo desee. No estiraré más la mano para precipitarme, una vez más, al vacío, del que no estoy seguro si siempre seré capaz de resurgir.
Detención del último latido por pura acrofobia. Se marchan mi conciencia y mi consciencia. Estrellado contra el pavimento. Cenizas. Lluvia que las dispersa y mezcla con el mundo. Reacción oculta a los rayos de un astro rey, que hace ojos ciegos. Como en toda resurrección, en algún lugar alguien diferente renace.
¡Os tengo tan cerca!. Más incluso que el espacio que separa el encuentro de las dos falanges en “La creación de Adán”, de Miguel Ángel. Pero mi mano alcanza donde acaban estas letras. Tenéis todas las facilidades. ¡Realizáos ya!.
Os quiero a todas y cada una. Os quiero y os lo he dicho con mis actos. Mientras decidís ser realidad, perdéis el tiempo tentándome. Pero seguid haciéndolo.
Mi vida pertenece al presente, al lugar donde vivo, a lo real... ¡pero la hacéis tan llevadera!.
Insospechadamente, habéis hecho mucho bien a otros. Ahora son las ilusiones de otros las que deben evitar el desastre. Deben convencerme que la próxima vez que trate de alcanzaros mi pie no tropezará. Que mi cuerpo no se abrirá en dos por la colisión. Que mi sangre no limpiará el mal que hicieron completos desconocidos. Y, para hacerlo, me da igual si adoptáis formas homínidas aladas, o vestís traje de superhéroes. Ésos que llevaban la ropa interior por fuera. Da lo mismo, siempre que seáis investidas con la honestidad de las personas que os respaldan.
Ilusiones mías, sois pura invención. Ahora sólo tengo que encontrar otras personas que sepan esquivar la muchedumbre, fortalecida por los medios, que formáis. Por muy poderosas que os haya hecho, no os interpongáis en mi camino. Acabé con mis miedos. No tendré miramientos en acabar también con vosotras.
Al contrario de lo que pueda parecer, no protegéis de nada. Negáis más de lo que os realizáis. Vuestra protección y esperanzas son completamente falsas, además de irracionales.
Para vivir como quiero y puedo, sin hacer mal, no he de pedir vuestro permiso. No he de pedirlo a nadie. Quitáos de en medio u os haré partícipes del pequeño infierno que llevo conmigo, queridas y traicioneras ilusiones.
Mis cenizas ya se han mezclado al menos un par de ocasiones con este mundo, del que cada vez arranco un nuevo secreto. Del que cada vez quedan menos secretos.
Referencias
URL para referenciasComentarios
-
Paco - Fénix, el drama que revisten tus palabras es continuo en el dircurrir terrenal. Ninguna ilusión se convierte en realidad al 100%, al menos cuando esa ilusión tiene voluntad. Sonríe, y procura que el secreto que arrancas te sirva para siempre. Así es como merece la pena luchar por las ilusiones, sean o no merecedoras de esa lucha.
Banyuken — 19-06-2006 16:57:26
-
:D
Andandare — 19-06-2006 17:41:51