Corolarios de nuestras miserias (II)
Una de estas reglas sociales que me parece más interesante es la dualidad querer-contra-la-inercia/querer-por-conveniencia. La realidad es increíble. Supongo que como la física, cuando Einstein pronunció la frase “No puedo creer que Dios juegue a los dados con el cosmos”.
Esta frase se debió a que su colega Bohr sostenía que el micromundo atómico es ajeno a la ley de causa y efecto, “casualidad” a fin de cuentas, una propiedad de la materia constatada empíricamente.
Einstein, genio de la física, se manifestó como incapaz de “creer” algo que los diferentes experimentos sobre la realidad, la naturaleza, sustentaban como verosímil.
En cierta ocasión, durante mis estudiantiles años en la Universidad de Málaga, oí la sonora conversación de dos chicas en el tren. Una comentaba a la otra los requisitos para que un chico saliese con ella.
Pero si para que se dé una relación, ambas personas no pueden estar separadas físicamente durante determinado tiempo, una de ellas debe tener coche, ciertos ingresos, además de toda una suerte de circunstancias bien definidas, ¿en qué se convierte conocer a la persona más importante de nuestras vidas?. Lo digo porque como informático puedo elaborar una simulación con la ayuda de una base de datos potente y recrear cuáles serían las próximas parejas más probables en función del “estado del sistema”.
Paradójicamente, pienso que Dios estaría jugando con nuestra realidad si, efectivamente, hechos concretos y ajenos a nuestra voluntad predijesen con total certeza el futuro de algo tan personal.
Pertenezco a la subsociedad que cree que otra realidad, diferente a la que nos cuentan, es posible. Realidad que nuestros sentidos podrían percibir distorsionada. Esa subsociedad que valora a su pareja y le horroriza pensar que la adjudicación de una beca o un trabajo decidirá el futuro de una relación. Creo que podría decidir cómo de grande será la casa donde vivir... no más.
Aunque no soy un genio y -como él una vez- percibo la misma realidad con distinta mirada, me uniré a Einstein al renegar de lo caprichoso de su Dios, y continuaré tratando de determinar mi propia ecuación.
Referencias
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Ya advertí que este era uno de mis artículos más espesos. Prometo que sólo tiene tres partes O:-). Mañana publicaré la última entrega sobre El Conde de Montecristo, espero muy del gusto del público de este humilde escritor.
Salud!Andandare — 09-05-2006 12:10:12
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El ser distinguido, tiene dos posibles interpretaciones. Una, es la propiedad por la cual los demás nos califican así por algún mérito de tipo social. La otra, es cuando uno tiene una particularidad de la cual carecen las medianias. Es cierto que todos seguimos unos patrones similares, pues en ello nos vá nuestra cultura y nuestro modo de vida, pero no es menos cierto que la mayoría de los individuos que forman la comunidad pierden su identidad en pro de una identidad común, para lo cual hay actuar bajo los mismos estándares. Tu eres de los que actúa conforme a las normas de la comunidad, pero sin embargo sigues tu propio estándar, un estándar movido por la sensibilidad y la pasión, y eso hace que puedas ver las cosas desde un punto de vista mas alto. Esto no es del todo bueno, porque a la par que permite vivir intensamente, causa que muchas veces veas la peor cara de aquellos que creyendo ser especiales, se mueven bajo las grises premisas del mismo estándar común, y son incapaces de ver mas allá de sus pies, pues están inmersos en un mismo paradigma.
Si tienes fe en lo que quieres, lucha por ello, pero nunca malgastes tus fuerzas intentando convertir el hormigón en papel sobre el que escribir una nueva historia.El cid campeador — 09-05-2006 14:07:59
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En primer lugar quiero dejar MUY CLARO que no me echo piropos con el seudónimo de El Cid Campeador. Jejeje gracias, Don Rodrigo ;-). Espero que muy pronto encuentres casa donde poder ir a gorronearte el sofá :D.
Cada experiencia nos cambia. Pero el fin es el mismo: la felicidad nuestra y de nuestros seres queridos.
Un día te sorprenderás, cuando descubras que tú también puedes ser transgresor. Eres el poseedor de "el don de la racionalidad en el discurso".
Y es que, a veces, es necesario no ser tan racional ;-). ¡Un abrazo picha!Andandare — 09-05-2006 14:23:30