Amo el cómic, amo Predicador
Reconozco que para ser el chico tranquilo, con estética y valores más bien “clásicos” de hace unos años, en lo referente al cómic he sido muy transgresor.
Predicador, desde mi punto de vista, es uno de los mejores tebeos que habré leído en mi vida. Quizás sea el haber aprendido a hacer mis propias frases, lo que ahora me da el valor para hablar abiertamente de esta afición.
Aunque en ocasiones muestre imágenes un tanto crudas, es un cómic con argumento. No llega a la profundidad que haga desbaratar creencias -no, si se tenían claras ;)-, pero deja cuestiones abiertas muy interesantes sobre las que reflexionar.
En esta ocasión tendréis que leer la obra completa y sacar vuestras propias conclusiones. ¡No os voy a dar el trabajo siempre hecho! :D.
Si algún día tenéis oportunidad de echar mano a un ejemplar, olvidad cualquier cosa que hayáis podido leer antes. En cada una de sus minihistorias hay diferentes puntos de vista al mismo problema. Incluida la apología de las armas en Estados Unidos o la condena de la caza deportiva.
El principal hilo argumental de la obra no tiene desperdicio. En El Cielo surge una idea nueva, y, como todas las ideas nuevas allí, ésta es muy poderosa. Por alguna razón, Dios abandona el trono que le corresponde por derecho (para algo es Dios). Esta “idea” o “ente” se integra en la personalidad del párroco de un pueblecito tejano. A partir de ese momento, este “buen” y atormentado hombre, irá descubriendo poco a poco los secretos de El Cielo, vedados al más común de los mortales, mientras decide ir a ajustarles las cuentas a Dios, por abandonar su reino.
Siendo niño, su padre -excombatiente de Vietnam- le dijo que tenía (le había tocado) que ser de “los buenos”, porque en el mundo ya había demasiados “malos”. Supongo que ésta es una buena razón como cualquier otra para pertenecer a ese equipo de “los buenos”, en vista de la ubicua mala leche y mal hacer, donde quiera que miremos.
Conozco algunas personas que desaprobarán este cómic. Pero sé que mis amigos de verdad y familiares, continuarán aceptándome como soy. Al contrario que Dios, no tengo la ambición de ser amado por toda la humanidad.
Me bastan el amor, cariño, afecto y lealtad de una parte de los que acabarán por leer estas líneas.
Referencias
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Los míos los tienes.
Banyuken — 03-05-2006 18:51:59
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Yo lo he leido.
Doktor — 05-05-2006 11:32:01
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Gracias Banyuken jejeje.
Perdón Doktor, ¿Te refieres al cómic o a mi artículo?Andandare — 09-05-2006 14:57:54
