El ingeniero
Es curioso como gente que no se interesa por la ciencia puede confiar en ella ciegamente. Pero si pensamos en ciencia, también pensamos en sus manifestaciones más visibles, como nuestros teléfonos móviles o nuestras televisiones.
Sin embargo no las sabemos valorar porque desconocemos la forma en que tomamos ventaja de cierta característica estudiada en la naturaleza, las complejidades aplicadas y el esfuerzo invertido en el modelo inmediatamente anterior al último modelo salido al mercado.
¿Quién es el ingeniero en todo este proceso?. Es el factor imaginativo, la herramienta creativa que debe tomar decisiones y definir cómo abordar un problema.
Para ello, es normal que se mueva entre ciertos límites de presupuesto y tiempo, siendo en última instancia el responsable de incorporar nuevas o suprimir prestaciones al producto que debe realizar, con las restricciones impuestas.
Pero el ingeniero es también una persona. Su mente, durante su educación, se ordena de tal suerte que permite ver en muchos casos lo realizable de lo que no. Sabe cuándo compensa continuar avanzando en cierta característica del producto en detrimento de otras, quizás menos apreciadas por los usuarios finales.
¿Puede un ingeniero aplicar sus planteamientos a su realidad cotidiana? Mi experiencia personal me dice que sí. Un ingeniero no es un filósofo que confiaría la vida de los viajeros de su coche a una premisa, sino que se basa en modelos matemáticos que concuerdan con la realidad física. El comportamiento esperado de estos diseños suele ser contrastado con ulteriores pruebas sobre los correspondiente prototipos.
No se puede aceptar a un ingeniero como líder espiritual meramente por su calidad de ingeniero. El ingeniero, cuando actúa como tal, sólo “cree” en lo que puede percibir. No hay el menor atisbo de “fe” en sus decisiones, aunque como profesional siempre tenga la esperanza de, efectivamente, haber hecho un buen trabajo. Esto último si el ingeniero es humilde, naturalmente.
Sin fe, no hay religión y sin una religión, el ingeniero, sólo por su cualificación laboral, no debería recibir la credibilidad atribuible a un predicador.
Sin embargo, no dudo que sería una gran equivocación vivir la vida como si de una función a maximizar se tratase. Tal vez nos ocurre que somos “demasiado ingenieros” y no damos oportunidad a la generosidad. Porque creemos en lo que vemos. O al perdón. Porque creemos en lo que vemos. E incluso al amor. Porque creemos en lo que vemos.
Sin embargo, para las personas muy apasionadas -como el que escribe estas líneas- a veces el enfoque del ingeniero nos da el punto de vista que no queremos ver. El punto de vista que nos duele, pero que al mismo tiempo acalla las voces que ensordecen nuestra mente. Las conclusiones inmediatamente inferibles de la percepción que se nos ha brindado de la realidad. No necesariamente la verdad.
Supongo que cada cuál conoce el tipo de persona que es, para atribuir en el momento apropiado mayor credibilidad a sus pasiones que a este pequeño “ingeniero”, cuya principal virtud es la posesión del sentido común. Sentido común con el que es capaz de plantar nuestros pies firmemente sobre la tierra, además de evitar que hagamos “alguna tontería” que podamos lamentar en el futuro.
Los ingenieros no son una raza extraterrestre que lograrán un día salvar a la humanidad, cuando nuestro sol comience a cobrarse la energía emitida durante cientos de miles de millones de años, engullendo los planetas circundantes.
Somos humanos. Y para ser ingenieros éste es el requisito principal. Frente al miedo de cómo evitar nuestros inevitables males futuros, permitan a este ingeniero disfrutar intensamente su presente.
Me parece un problema tan interesante, que dedicaré toda mi vida a resolverlo.
Referencias
URL para referenciasComentarios
-
Pues como tengo claro, no me lo perderé. Tenemos esquemas mentales análogos Paquito, pero a mi me falta tu clarividencia a la hora de ponerlo por escrito, además del talento. No te canses. Y llámamen cuando encuentres la solución, jejeje...
Banyuken — 07-04-2006 12:07:57
-
Ser ingeniero puede ser mas el cultivo de una aptitud innata en determinadas personas para la tecnologia que un método o sistema racional aprendido. Sabemos de los sofismas mas corrientes son: confundir afirmando la parte por el todo (particularizar), o el todo por la parte (generalizar), me aventuro a decir lo siguiente, si esa cualidad o aptitud innata hace ver inconscientemente interiores y sistemas de funcionamiento implica que determinadas personas tengan una vision global analizando situaciones o sucesos sin generalizar o particularizar, pero esto se desvirtuaría si le quitamos la toma de tierra que nos da el humanismo. En la vida, como en todo, tenemos y/o debemos SER LISTOS!. Por cierto, el sentido común es el menos común de todos los sentidos.
Doktor — 12-04-2006 20:34:53
-
Eso dicen respecto del sentido común, Doktor ;), eso dicen. Un gran abrazo a ambos.
Esta tarde... viajecito a la Spezia italiana!!andandare — 13-04-2006 08:23:12