Mi dama
Ven locura, ven y muéstramela de nuevo. Arropa mi inspiración y dime, ¿cómo es?. Apenas si puedo verla en los visillos del futuro. ¿Son acaso esas volutas que la rodean indicativo de humo de tabaco, o es acaso que he comenzado a leer realmente en su alma? ¿será tal vez un efecto secundario de esta visión?.
Veo sus gestos, adivino sus motivos, su voz mana tranquila y me apacigua, pero no logro ver su rostro ni oír su nombre. Aunque es el futuro, parece que el tiempo transcurre más despacio en esta realidad incolora.
Pese a que el contenido de nuestras charlas a veces es banal, no dicen lo mismo el encuentro de nuestras miradas. ¿Qué ve cuando me mira? ¿Qué edad tengo cuando estoy así de bien, siendo oído y comprendido por un ser que ha elegido entre sus metas vivir su vida conmigo?.
Como ahora, desconoceré las razones por las que alguien elegiría ese camino. Sólo la dama conoce la respuesta.
¡Qué misteriosa eres!. Puedes mostrarte, no tengo miedo. Creo que ya sabes que tampoco has de temer. ¿De qué color es tu cabello? ¿Y tu tono de piel?. Dime, ¿sabes por casualidad el motivo por el que confío en tí de manera tan irracional?. Lo que es más, ¿por qué desoigo los consejos de amigos y de mi propio sentido común cuando estás delante, o cuando es el momento de actuar y mis sentimientos toman el control?.
Miras y no sé si me estás valorando o si me estás conociendo mejor. Tras triunfar sobre las inclemencias, no he cambiado un ápice y continúo dando mi confianza... esa confianza despreciada en el pasado cuando era entregada con facilidad pueril, debida a la urgencia ingenua del que sólo alberga buenos sentimientos esperando ser comprendidos y apreciados. Acababa de aprender a no esperar nada... y apareciste TÚ. Creo que el futuro tendrá color cuando lo viva en realidad.
Fueron muchas las heridas que me enseñaron a quererte. Aún me cuesta entreverte, y no acierto a decir si algunas me las causaste tú... aunque con lo que sé de mí, muy probablemente sé que me herirás. Pero así es el corazón del aventurero. En mis viajes jamás lo dejo en una urna de cristal, aunque yo mismo me congelase al tratar de tocar el de alguna otra más. No me extraña que tardases tanto en darte cuenta. Ni tanto trabajo y paciencia en comprenderme. Perdóname si alguna vez no fui bastante claro. ¡Y gracias por llegar al puerto final!, donde espera el buque que capitanearemos.
La visión se agota. Y aún hay algunas preguntas que debo aprender a construir. ¡Prométeme que sus respuestas me serán reveladas cuando sea preciso, y no cuando ya no pueda hacer nada!. Permite a esta realidad abandonar el gris y, mientras me voy, no dejes de hablar.
Dame una respuesta porque yo, desde mi cárcel temporal, sin conocer lo que habré vivido y -lo que aún más me aterra- habré sufrido hasta entonces, sólo atino a decir que es amor, un punto luminoso de luz estelar en el imprevisible y poco fiable universo de la posibilidad.
Y así, luminoso enamorado de la luz tras la penumbra, emprendedor de empresas fabulosas, te digo hasta pronto. Te veré en ese futuro, donde me será otorgada una nueva oportunidad para demostrar lo que dos desvalidas e inseguras voluntades humanas pueden alcanzar.
Siempre que también así lo desees, mi dama.
Referencias
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Que terrible és el tener conciencia de que uno está encerrado en una cárcel temporal... El no poder mas que esperar, mientras en la distancia, todo transcurre de forma inevitable, y aleatoria. A buen seguro tengo que a tu dama llegarán tus palabras, y espero, sepa valorar su contenido, porque muy pocas veces se puede extraer tanto, de tan pocas líneas...
El CID Campeador — 21-02-2006 08:44:32
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Gracias por tus palabras Don Rodrigo. ;-)
Andandare — 22-02-2006 09:17:15
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¿Lady Mcbeth qué dijo?
Banyuken — 03-05-2006 18:13:30
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No sabía nada de Lady McBeth, por lo que necesité visitar el enlace http://www.tepatoken.com/html/literat/mcbeth.htm, jejeje.
Lady McBeth tomó mi mitad de la obra, con una mano calibró el peso y soltó: "¡Cuánta tinta!". No contenta con permitir ilusionarme con un final diferente, deslegitimó mis acciones, sentimientos y motivaciones.
Pero desde el día que hube de decidir entre bandido y caballero, soy una persona que cuando toma cierto tipo de decisiones lo medita mucho, desde diferentes ángulos. No había fractura en el hueso que fue a golpear. Y ahora tampoco.Andandare — 04-05-2006 09:17:38